Inversionistas acusan irregularidades en preventas, retrasos prolongados y falta de acción de autoridades; señalan a operadores del proyecto y cuestionan la inacción de la Fiscalía de Guerrero Acapulco, Guerrero. — Lo que durante años fue presentado como uno de los desarrollos inmobiliarios de alta gama más prometedores de Acapulco Diamante, hoy se encuentra bajo una
Inversionistas acusan irregularidades en preventas, retrasos prolongados y falta de acción de autoridades; señalan a operadores del proyecto y cuestionan la inacción de la Fiscalía de Guerrero
Acapulco, Guerrero. — Lo que durante años fue presentado como uno de los desarrollos inmobiliarios de alta gama más prometedores de Acapulco Diamante, hoy se encuentra bajo una creciente ola de cuestionamientos, denuncias y testimonios de inversionistas que aseguran haber sido afectados por presuntas irregularidades en los procesos de comercialización del proyecto conocido como Nao Living.
Detrás del desarrollo, promovido en distintos momentos por empresas vinculadas al sector inmobiliario como Inmofin y otras razones sociales relacionadas, aparecen nombres como Isaac Steiner Aizenman, José “Joey” Assa Masri y Marcos Sasson, señalados por diversos inversionistas como figuras clave en la estructuración, promoción y operación del proyecto.
De acuerdo con testimonios recabados entre compradores, el proyecto fue comercializado como un complejo residencial de lujo, con altos estándares de calidad, ubicación privilegiada y plusvalía garantizada. Sin embargo, con el paso del tiempo, lo que comenzó como una inversión aspiracional se ha convertido —para muchos— en una fuente de incertidumbre.
Algunos inversionistas aseguran haber realizado pagos millonarios, en ciertos casos superiores a los 15 millones de pesos, sin que hasta la fecha exista una entrega formal de las unidades prometidas ni claridad sobre los tiempos reales de conclusión del desarrollo.
A ello se suman versiones que apuntan a posibles inconsistencias en los esquemas de preventa, incluyendo señalamientos sobre la comercialización simultánea de unidades o cambios en condiciones originalmente pactadas, lo que ha detonado una creciente inconformidad entre compradores.
Más de una década de señalamientos,y las as inconformidades no son recientes, distintos afectados refieren que situaciones similares se han presentado en otros desarrollos vinculados a las mismas estructuras empresariales, lo que ha generado un patrón de desconfianza que se ha ido acumulando con el paso de los años.
Aunque no todas las denuncias han seguido el mismo curso, el común denominador es la percepción de opacidad en la información, falta de cumplimiento en los compromisos adquiridos y una comunicación limitada hacia los inversionistas.
La ruta legal y las denuncias sin avance,frente a este escenario, varios afectados han optado por iniciar procesos legales. No obstante, uno de los puntos que más inquietud genera es la percepción de lentitud —e incluso inacción— en las autoridades encargadas de investigar estos casos.
Diversos testimonios señalan que las denuncias presentadas ante la Fiscalía General del Estado de Guerrero no han mostrado avances sustanciales, con retrasos en la integración de carpetas, falta de citatorios y ausencia de resultados visibles.
Esta situación ha llevado a algunos inversionistas a cuestionar abiertamente el actuar de la autoridad, planteando la posibilidad de omisiones que, en su percepción, terminan favoreciendo la falta de rendición de cuentas.
El caso de Nao Living comienza a trascender del ámbito privado al público, impulsado por la organización de inversionistas afectados, el intercambio de información en redes sociales y la presión creciente para que se esclarezca lo ocurrido. Más allá de las responsabilidades individuales, el caso abre un debate más amplio sobre la regulación de desarrollos inmobiliarios en destinos turísticos, la protección a inversionistas y la capacidad institucional para responder ante conflictos de esta naturaleza.
Lo que está en juego para quienes invirtieron, el tema no es solo financiero, se trata de certidumbre jurídica, confianza en el mercado y, sobre todo, la expectativa de que las autoridades actúen con imparcialidad y eficacia.Mientras tanto, Nao Living permanece como un proyecto envuelto en cuestionamientos, en espera de definiciones claras tanto por parte de sus operadores como de las instancias encargadas de investigar.
Fuente: Redacción

















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